Viaja de Mérida a la CDMX en su moto Italika y sólo con 2 mil pesos

Viaja de Mérida a la CDMX en su moto Italika y sólo con 2 mil pesos

Motivado por sus más de 30 viajes en motocicleta a Chetumal, Quintana Roo, Jorge Alberto Carrillo Mugartegui se animó a conducir su Italika 125 de Mérida hasta la Ciudad de México con sólo con 2 mil pesos, para su gasolina y alimentos.

“Fui trailero y volquetero, me gusta manejar en la carretera y como siempre he viajado a Chetumal, pensé en irme a la Ciudad de México”, indicó.

Viaja cuando mucho a 60 kilómetros por hora para disfrutar el paisaje; en su motocicleta lleva una bomba de aire, parches y algunas herramientas.

Su travesía a la Ciudad de México le llevó 15 días, para no forzar a su Italika conducía por dos horas y descansaba 30 minutos.

“Como no tenía dinero para hospedaje, al anochecer llegaba a un poblado y le pedía a la gente que me dieran chance de descansar en la puerta de su casa; siempre me daban un lugar en su casa y en ocasiones cuando me quitaba me regalaban 50 ó 100 pesos”, recuerda emocionado.

“Pipo” como de cariño le dicen sus conocidos, señaló que la gente no duda en darte cobijo al pedirles que lo dejen dormir en la cochera.

“Hasta un abrigo me regalaron, ya que no llevé y conforme me acercaba a la Ciudad de México más frío había”, señala.

El motociclista cristiano bautista recuerda que en los lugares donde viajaba las personas nunca le negaron un café con su pan, además que en el camino nunca le faltaron árboles con frutos caídos, que fueron entregados con gusto por sus dueños.

“Mameyes, chinas y zapotes tirados, en ocasiones con sólo ponerme a platicar con los vendedores me regalaban piñas. Así que prácticamente el dinero lo utilicé para la gasolina y sólo algunas comidas pagué”, dijo.

Indicó que el tramo más peligroso fue las Cumbres de Maltrata, en Veracruz, ya que está espesa la neblina en la carretera.

“Allá iba a vuelta de rueda y con mis direccionales y constantemente frenando ya que hace que se prenda la luz, además de que iba en el acotamiento”, relata.

Aprovechó sus conocimientos de trailero para evitar un accidente en la carretera.

“Cuando voy a Progreso veo como motociclistas van en el carril central a 80 kilómetros por hora, y eres una motocicleta no puedes darte de codazos con un automóvil, camioneta y mucho menos un tráiler, mejor vas en el acotamiento y reduces a un 95 por ciento la probabilidad de un accidente”, recomienda.

Explicó que cuando por su espejo ve que se acerca un tráiler le marca con las luces, “en una ocasión uno hasta me dijo que así lo deben hacer. Desde lejos comienzo a tomar mis precauciones”.

Señaló que muy pocos motociclistas toman precauciones, y si  tienen la mala suerte que el trailero está dormitando por sus pesadas jornadas,  los terminan atropellando.

En sus numerosos sólo una vez tuvo un accidente en Chetumal debido a un pestañeo.

“Estaban reparando la carretera y como estaba dormitando la atravieso y termino en la maleza, afortunadamente no venían autos, estuvo bueno el golpe y hasta me fisuré una costilla”, indicó.

El viaje a Chetumal suele realizarlo en 12 horas y hasta se anima a dar aventones  a maestros, alumnos e incluso en una ocasión a un padre que tenía que ir para un poblado y lo dejó el camión, también lo llevó.

“En mi último viaje hasta a una mujer le di un aventón, la llevé desde la salida de Chetumal a Peto”,  recuerda.